domingo, octubre 12, 2008

In





El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.


Nietzsche








Cosa de Ser


Ser, pues se trata de ser. De asumir el personaje
que uno representa. El ser quien se es.
Ser como tú eres y lo que tú eres;
negro, blanco, amarillo, azul... Te lo digo a ti, que estás ahí.
Y lo hago como me viene, a borbotones y con un palíndromo prestado:
«Somos raza, ese azar somoS»,
donde el paisanaje diario es un bol de canicas de colores.
Recuerdo haber inventado alguno: A su can acusA, por ejemplo.
Frases que se vuelven como un guante, del derecho y del revés...
Pero ser, decía. Y permanecer despierto (como Siddartha),
aunque no en la noche, que termina agotando.
Porque la noche es para amar, desvariar y dormir. Ah, dormir...
Y para compartir deliciosas locuras, como ésta
de tener a Rebecka Törnqvist, cantándome en sueco al oído:
Till och med en kung (Incluso un rey).
Me enamora ciegamente, de madrugada,
me retrepa su voz por la nuca y me encojo en un escalofrío...
Siempre imagino una caricia, cuando pienso en algo suave.
Caricia: esa prolongación del alma,
en la que nuestra pasión reposa (escribí en mi prontuario).
O en la delicada flor del cerezo, que, ¿te lo conté?, se precipita
a una velocidad de 5 cm. por segundo.
O en una sábana tibiamente perfumada de ti, según la abandonas.
Pienso y escribo, según me peta. Ser, decía, y mientras tanto...
unos entraron y otros saldrán, igual que por aquí,
en donde se nos ve apenas un poco. O se nos vislumbra.
Como que cada cual es cada cual, y tiene sus cadacualadas.
Esto es lo que supone, ser uno quien es.
¡Ser, ser, ser!
Escucho a la dulce Rebecka en un adormecido devaneo
y me largo al coleto el último resto de cerveza.
Al fin y al cabo, es estupendo saberse bien, incluso un rey...
y lo quiero compartir contigo, antes de evaporarme,
cuando te digo que me encanta sentirte ahí cerca,
al otro lado de la pantalla,
porque sé que nada me obliga a mostrarme como no soy.
Y porque, sin pretenderlo, me ayudas un poco a ser...
el tipo que siempre he buscado ser.
Y por ello me siento hoy profundamente agradecido.


Juanan Urkijo

http://el-alfeizar-de-dedalus.blogspot.com/

5 comentarios:

Fernando dijo...

el precio de tu dignidad...no tiene precio.

ybris dijo...

Ya se lo dije a Dedalus:
"Nada nos obliga a mostrarnos como no somos"
Por eso somos como somos.

Un fuerte abrazo.

mangeles dijo...

Precioso niña...si el poema de Juanan era bellísimo...ahora es...genial...

Un besito guapa

Dédalus dijo...

Mil gracias, Insanity... La chica locuela que me precede, no ha parado de correr hasta decirme que me habías honrado con semejante detalle.
Un beso, de corazón.

libertad dijo...

Estoy con Ybris, "nada nos obliga a portarnos como no somos, es verdad, por eso somos como somos"
Un beso grande