lunes, diciembre 03, 2007

La pestaña del lobo








Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada
y tu vida jamás empezará



-No salgas al bosque, no salgas- dijeron ellos.
-¿Por qué no? ¿Por qué no tengo que salir al bosque esta noche?- preguntó ella.
-En el bosque habita un enorme lobo que se come a las personas como tú. No salgas al bosque, no salgas por lo que más quieras.
Pero, naturalmente, ella salió al bosque y, como era de esperar, se encontró con el Lobo, tal como ellos le habían advertido.
-¿Lo ves? Ya te lo decíamos- graznaron.
-Eso es mi vida, no un cuento de hadas, zopencos – replicó ella -.
Tengo que ir al bosque y encontrarme con el lobo; de lo contrario, mi vida jamás podrá empezar.
Pero el lobo que ella encontró había caído en una trampa, se le había quedado la pata prendida en un cepo.
-¡Socorro, auxilio! ¡Ay, ay, ay! – gritaba el lobo - . ¡Socorro, ayúdame y te daré la justa recompensa! – añadió.
Porque eso es lo que hacen los lobos en los cuentos de esta clase.
- ¿ Y cómo sé yo que no me vas a hacer daño? – le preguntó ella, pues su misión era hacer preguntas - . ¿Cómo sé yo que no me matarás y me dejarás reducida a los puros huesos?
- Mala pregunta – dijo el lobo-. Tendrás que confiar en mi palabra.
- Y el lobo reanudó sus aullidos y lamentos.

¡ Ay! ¡Ay! ¡Ay!
Sólo hay una pregunta
que merece la pena hacer, hermosa doncella,
¿dóooonde está
el
almaaaaaaa ?
- Oh, lobo, voy a correr el riesgo. ¡Vamos allá!
Abrió la trampa, el lobo sacó la pata y ella se la envolvió con hierbas medicinales y plantas.
- Oh, gracias, dulce doncella, mil gracias – dijo el lobo, lanzando un suspiro.
Pero, como había leído demasiados cuentos que no debía, ella exclamó:
- Bueno, ahora ya puedes matarme, anda, terminemos de una vez.
Pero no fue eso lo que ocurrió. En su lugar, el lobo alargó la pata y se la apoyó en el brazo.
- Soy un lobo de otro tiempo y lugar – dijo. Y, arrancándose una pestaña del ojo, se la entregó diciendo -: Úsala y procura ser sabia. De ahora en delante sabrás quién es bueno y quién no lo es tanto. Mira a través de mi ojo y lo verás todo con claridad.

Por dejarme vivir,
te ofrezco vivir
como jamás en tu vida has vivido.
Recuerda que sólo hay una pregunta
que merece la pena hacer, hermosa doncella,
¿dóooonde está
el
almaaaaaa?

Y así la doncella regresó a la aldea,
alegrándose de estar viva.
Y esta vez cuando ellos le dijeron,
“Quédate aquí y cásate conmigo”,
o “Haz lo que te digo”,
o “Di lo que yo quiero que digas,
pero que todo quede tan en secreto
como el día en que viniste”,
la doncella tomó la pestaña del lobo
miró a través de ella
y vio sus motivos
tal como jamás los había visto.
Y a la vez en que
el carnicero pesó la carne
ella miró a través de la pestaña del lobo
y vio que pesaba también su pulgar.
Y miró al pretendiente
que le decía “Soy el que te conviene”,
y vio que no le convenía para nada.
Y de esa manera y muchas más
se salvó
no de todas
pero sí de muchas
desgracias.

Pero, además, con esta nueva visión, no sólo vio al astuto y al cruel sino que el corazón se le hizo inmensamente grande, pues miraba a las personas y las volvía a calibrar gracias al don que le había otorgado el lobo al que ella había salvado.

Y vio a los que eran verdaderamente buenos
y se acercó a ellos,
encontró a su compañero
y permaneció a su lado todos los días de su vida,
percibió a los valeroso
y se acercó a ellos,
captó a los fieles
y se unió a ellos,
vio perplejidad por debajo de la cólera
y se apresuró a disiparla,
vio amor en los ojos de los tímidos
y se inclinó hacia ellos,
vio sufrimiento en los callados
y cortejó su risa,
vio necesidad en el hombre sin palabras
y le habló,
vio fe en lo más hondo de la mujer
que afirmaba no tenerla
y se la volvió a encender con la suya.
Vio todas las cosas
con la pestaña del lobo,
todas las cosas verdaderas
y todas las cosas falsas,
todas las cosas que iban contra la vida,
y todas las cosas que iban a favor de la vida,
todas las cosas que sólo podían verse
a través de los ojos de aquel
que pesa el corazón con el corazón,
y no sólo con la mente.

Así descubrió que era cierto lo que dicen, que el lobo es la más sabia de las criaturas. Si prestas atención, el lobo cuando aúlla hace siempre la pregunta más importante, no dónde está el alimento más próximo, la pelea más próxima o la danza más próxima,

sino la pregunta más importante
para ver dentro y detrás,
para sopesar el valor de todo lo que vive,
¿ dóooonde
estáaaa el
almaaaa?
¿Dónde está el alma?

Sal al bosque, sal enseguida. Si no sales al bosque,
jamás ocurrirá nada y tu vida no empezará jamás.
Sal al bosque,
sal enseguida.
Sal al bosque,
sal enseguida.



“Mujeres que corren con los lobos”
Clarissa Pinkola Estés

domingo, noviembre 18, 2007

Fernando Pessoa








"Suave, como tener madre y hermanas,
la tarde rica desciende...
No llueve ya, y el vasto cielo
es una gran sonrisa imperfecta...
Mi conciencia de tener conciencia de ti
es una prez,
y mi saberte sonriendo
es una flor mustia en mi pecho...

¡Ah, si fuésemos dos figuras
en una lejana vidriera!...
¡Ah, si fuésemos los dos colores
de una bandera de gloria!...
Estatua acéfala retirada a un lado,
polvorienta pila bautismal,
pendón de vencidos que tuviese escrito
en el centro este lema:
¡Victoria!"



Versión de Rafael Díaz Borbón

miércoles, noviembre 07, 2007

Sin título VII







“El coronel no tiene quien le escriba” revivió mi insanidad. Tomé lápiz, papel y le escribí:


“Es fiel a sus convicciones al no cambiar, por nada, un segundo de su memoria.
En la carencia absoluta, lo único que no se pierde es el pasado, los momentos de felicidad que no se repiten”.

Doblé el papel despacito, y mientras miraba y moría en el vacío nacía un barco entre mis manos. Lo dejé sobre la mesa y salí a caminar. Cuando regresé, el barco continuaba,
detenido, en el mismo lugar. Lo tomé, lo desdoblé y volvió a su esencia; no tenía timón, volvió a ser papel. Entonces escribí:

“Coronel, créame, soy un personaje, como usted. Me infiltré en su vida. Nos han escrito al revés: cuando todo debiera ser tranquilo y placentero nos sentimos desgraciados y enfermos; como el asma, que suele presentarse en noches frías y húmedas pero también en los veranos, mientras compartimos la espera de una carta que nunca llega”.

Me levanté, rasgué el papel en muchas partes que convertí en una gran lluvia de pájaros, palomas mensajeras, impares pares de alas cansadas vomitando un destino
sin dirección.
Apreté mis dientes y tragué saliva antes de hablarle al Coronel y enfrentar la intemperie.

“Présteme su paraguas, amigo; ayúdeme con esta lluvia desatinada”

sábado, noviembre 03, 2007

http://esceptico2007.blogspot.com









sábado 3 de noviembre de 2007

Solución de continuidad.




Adiós vieja, El espectáculo debe continuar. Las dos últimas entradas hablan por sí mismas. Hablan entrecortadas, repletas de emoción, pero no lo dicen todo. He sido terriblemente irresponsable con ustedes. Puede que injusto.

A la 1:14 de la madrugada del uno de noviembre perdíamos a Angelina, mi madre. Tenía el amor mucho más grande que el corazón. Así, se le reventó la vida, se le cercenó la aorta y se le fue el aliento. Toda su energía parecía desvanecerse; irradiar hacia un universo lejano, frío y agradecido.

Días antes, el veinte de octubre a las 14:06 se produjo el único acontecimiento capaz de rivalizar en importancia con esta dolorosa muerte: nacía Sigfrid, mi tercer hijo. Ser testigo del parto, de su repugnante belleza, me convirtió en un semidiós inexpugnable. Cuando su cabecita empapada emergió por la boca sagrada de la hembra, me fue dado contemplar el traspaso de poder: todos los misterios de la vida, los que el cosmos guarda para los elegidos que saben sonreír a diario, que hacen del silencio una de sus mejores armas y de la negociación discreta su herramienta, por una sinapsis extraña, comenzaron a fluir desde ella hasta él.

Algún demiurgo amable decidía no condenarnos a una soledad definitiva.




-Escéptico-

viernes, noviembre 02, 2007

La que se encontró












"Me gustan los besos
los mojados
de hombres cansados
de arrebatos


Me gustan los besos
los que caen como versos
al vacío de un alma de papel


Me gustan los besos
los besos chiquitos
creciendo y haciéndose grandes
para morirse
ahogados en la miel"


La que se encontró lloró estos versos
pobres versos mudos
solo para él


para el de los besos mojados
el hombre ciego y cansado
tan sordo de hiel


el hombre perdido de él

domingo, octubre 28, 2007

miércoles, octubre 24, 2007

http://nomequedo.blogspot.com








MIRAR




Yo creía que el mirar era simplemente abrir los ojos y recibir imágenes. Con el paso del tiempo descubrí que no había mirado nunca hasta que no lo hice en silencio con una compañía al lado a quien dejarle la mano o la palabra como una caricia. Eso hace que lo que se ve se empape de amor o de amistad y deje en lo más profundo la sensación de placer y plenitud. Me acuerdo de cuadros, plazas o ciudades brillando todavía con los ojos a cuyo lado los miré una vez. Pero, sobre todo, aprendí a mirar paisajes en el mar y la montaña. Los largas miradas acompañado por el Paseo Marítimo de Málaga o los silenciosos intervalos de tiempo interminable en las alturas de la Sierra de Guadarrama sobre El Escorial, me hicieron un adicto a los paisajes, especialmente a las amanecidas.

Varias se me han quedado grabadas profundamente como una sensación sin precedentes en el núcleo más duro de mi capacidad de sentimiento. Todas ellas fueron precedidas de una búsqueda: un caminar aún nocturno y laborioso hasta la cumbre y una espera: la lenta gradación del paso de la sombra hasta la luz sobre el giro inexorable de la tierra contra el tiempo y el espacio. Mirar ese tránsito fue siempre, mientras lo hice solo, entender la certeza inexplicable de una firmeza sobre la propia fragilidad; y, cuando pude hacerlo acompañado, palpar la dulce convergencia de la mirada y el cuerpo sobre el mismo instante en que nos habla el tiempo.

Con esa sensación evoco ahora la ingenua mirada que plasmé en un ingenuo poema de hace quince años:


MIRANDO EN COMPAÑIA


Trepó la paz de verde a mi costado
y subió despacito hasta mi frente.
Me abracé al verde de mi paz, callado,
y me dejé anegar en su corriente.


Pensé: ¿por qué un paisaje
puede ser la caricia que soñaba?
¿Por qué la ola de un monte hace que baje
la brisa que me besa y no se acaba?


Entonces descubrí que no era brisa,
no eran prados; y el mar en la distancia
no era mar: era huella, leve y concisa
de personas que pasan por la estancia


inmensa del paisaje posando su mirada,
dejando sus suspiros como flores
de un paisaje mejor. Dejé prendada
en las personas mi alma y mis amores


y de nuevo pensé: "miremos juntos,
soñemos juntos, juntos añoremos
el mundo que miramos. Sólo juntos
haremos ese mundo que queremos".




o, mucho más tarde:


Cierro los ojos. Sólo un árbol.
El fondo azul, montañas, nubes, pájaros.
En ellos mi mirada enardecida,
tan dulcemente equivocada y sola,
crea el ámbito excelso de tu forma.
Un viento inexistente te me trae:
que no falte tu voz en este cuadro.



Pero mirar no se agota sólo en cuadros, fotos o paisajes. Además están los cuerpos. Sobre todo los cuerpos deseados. De la mirada implacable sobre ellos es probable que no haya posibilidad de hablar sin hacer sentir previamente ese deseo con el que se mira. Se puede mirar, y así lo hacemos cuando nos lo proponemos, una escultura, un cuadro o la gente que pasa a nuestro alrededor.

Pero nada comparable a mirar cuando alguien nos dice: “Mira”. Supla aquí el silencio pudoroso todo lo que a la impotente palabra se le escapa. Si acaso este tímido poema:


Hay ojos al final de nuestro cuerpo
como hay cuerpo al final de nuestra mente.
Por eso el todo que ahora somos
se vuelca en la mirada
para decir, buscar, hallar sentir.
A distancias que ahogan los abrazos
la imagen acunada en la retina
es la única forma de llenar
el hueco incandescente del deseo.



Ybris

viernes, octubre 19, 2007

lunes, septiembre 17, 2007

LOS AMIGOS












crecen lirios de paz
se extienden blancos por doquier
se elevan
y el alma se les roza

se saben desde sus raíces profundas
honrando la fértil tierra que los acuna

los engendra el amor del hombre que respeta la tierra


...


Para vos, Pato,envuelto en un abrazo verdadero y para los amigos que aquí se sienten como en casa.

http://especiesquedesaparecen.blogspot.com






sábado, septiembre 15, 2007

ONIROIDES










Antes del cero, del big bang
y de los abuelos
Antes del vuelo del espermatozoide
de la manzana y de los tabloides
Antes del australopiteco, de sus
primos chuecos
Antes del bostezo, del adiós,
de los primeros besos
Antes de fruncir el ceño

Antes de todo fuimos un sueño
fuimos un sueño
fuimos un sueño

Antes de Cristo, de Ayatolás
y de Mefisto
Antes de las seis de la mañana
de la plaga freudiana
Antes de darte por vencido
del ADN y del olvido
Antes del fin del mundo
de los últimos segundos
Antes de los bohemios

Antes de todo fuimos un sueño
fuimos un sueño
fuimos un sueño

Antes de ayer, de las voces,
de Babel
Antes de los museos, de los locos,
de ese parpadeo
Antes de tomar un escabio
de los astrolabios
Antes de la cocción, del gato maula y
del mísero ratón
Antes de ser tan pequeños

Fuimos un sueño
Antes fuimos un sueño
Un sueño
Somos un sueño.



-Antonio Castro-

sábado, septiembre 01, 2007

Cadáver ex qui si tus...
















Antiguamente
puramente caminábamos al sol

Discretas palabras que describen
la inquietud del alma

Una rama cayó
sobre el reflejo de la luna en el lago

Es esquizo esto que escribo
Recibo este final exquisito
como un cadáver recién nacido
un neonato innato
un final sin sefini
Me tocó escupir con letras
la última parte de algo partido
parido de nuestras venas
Que valga el punto y la pena
y lo que resta de esta esquizofrenia
lo que resta de nuestras palabras
Es esquizo esto que escribo y así lo recibo

Y para encontrarme me perdí


...



Gracias, Ma,An,Fa y Be. Una noche exquisita.

viernes, agosto 31, 2007

CORAZONES SIN CORAZAS.










Abrazarlos, besarlos y agradecerles, no me satisface...Por ello, les envío mi amor y mi amistad, Amigos y Amigas, pues hoy es mi cumpleaños y vuestra compañía durante todo este tiempo ha sido, y es, un precioso regalo imposible de olvidar.
Siempre están, en las buenas y en las malas. El ego suele mentirnos, el alma no.


¡Un brindis por vosotros!

In

viernes, agosto 24, 2007

Guitarra

Hoy tomé tu guitarra
la acaricié, toqué acordes
compuse versos
descubrí disonantes
y sonidos nuevos

Luego, la lustré
y la guardé…

Por último la besé…a tu alma











Agradezco de corazòn al autor (desconocido) de este bello poema.

miércoles, agosto 22, 2007

Honrar la vida








No, permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir, ni honrar la vida. Hay tantas maneras de no ser, tanta conciencia, sin saber, adormecida. Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas. Es una virtud, es dignidad, y es la actitud de identidad más definida. Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir porque no es lo mismo que vivir honrar la vida No, permanecer y transcurrir no siempre quiere sugerir honrar la vida. Hay tanta pequeña vanidad en nuestra tonta humanidad enceguecida... Merecer la vida es erguirse vertical más allá del mal de las caídas. Es igual que darle a la verdad y a nuestra propia libertad la bienvenida.
Eladia Blázquez

viernes, junio 22, 2007

La cosa





Y bueno, ¿que le vamos a hacer?...la cosa es así. Vamos y venimos...y la cosa sigue allí...La cosa, digo, ¿eh?. Porque la cosa es inevitable; aparece por todos los lugares y a todo momento. Claro, algunas veces antes, otras veces después. Pero siempre está. Los que la tienen , no la ven. Los que la ven, la detienen. Los que la alcanzan hasta pueden sentir lo acuosa que puede llegar a ser cuando se les va escapando por entre los dedos. ¿Por qué será que es así la cosa?...Cosas de la vida... Se daba vueltas y vueltas y mas vueltas, sobre su lado contrario. Hasta que despertaba y estaba con un mareo terrible, de esos que hormiguean hasta los secretos mas bien guardados debajo de la almohada, que hasta las hadas los guardan y resguardan...Sí, de no creerlo. Pero así sucedía siempre que se cansaba de esperar y se recostaba junto a la puerta inexistente, desde el lado de dentro, claro. Y no había forma; el lado contrario no tranquilizaba y el timbre no sonaba y la irreal puerta no tenía cerraduras y no tenía ni por dónde asomarse porque no existía ni siquiera una rendija que le sirviera de luneta. Porfiado ese lado contrario... La casa estaba abierta; siempre estaba abierta. Claro, no le habían construido ni una sola puerta, y la única ventana que se podía ver era en la parte menos notable, bien en el centro de la casa. En el centro. Pero como no poseía cortinas ni vidrios ni nada, era posible entrar y salir, porque siempre era posible pasarla o traspasarla, porque solo tenía el lado derecho, y eso hacía que, a pesar de pasar casi inadvertida, fuese posible respirar siempre que fuese necesario hacerlo. Algunas veces, la cosa llegaba y todo se ponía difícil, porque sin puertas ni cerraduras ni nada, era por la pobre ventana central que la cosa intentaba sobrevivir a pesar de las otras cosas que siempre jugaban a las escondidas por allí tratando de que en uno u otro descuido, la cosa, contrariada, se cansara, bajara la guardia y desistiera de esperar aquella otra cosa que siempre había estado esperando. Y eso que la ventana, aún estando en el centro, estaba siempre visible (si se prestaba la atención suficiente) desde la parte de arriba y apreciar aquella cosa, aunque sería necesario asomarse en absoluto silencio; sólo así sería posible oírle la respiración y saberla viva.


InSanidades

...

Este texto es para vos, hijitus, porque siempre decís que es el que más te gusta. Te amo.

martes, abril 03, 2007

Hola...









Lo que no nos mata, nos fortalece.


---







La cerveza del pescador Schiltigheim


Para que bebamos la rubia cerveza del pescador Schiltigheim. Para que amemos Carcassone y Chartres, Chicago y Québec, torres y puertos. Los blancos molinos harineros y la luz de las altas ventanas de la noche encendidas para los hombres de frac y para los ladrones.Y las islas en donde los Kanakas comen plátanos fritos y bajo las palmeras entre ágiles mulatas suenan los ukeleles. Islas, dije, las islas, soles rojos, platillos para Darius Milhaud.¡Tener un corazón ligero! Vale decir, amar a todas las mujeres bellas.Y una moral ligera, vale decir, andar con gitanos alegres y dormir en un puerto un ocaso cualquiera y en otro puerto y otro y andar con suavidad y desenvoltura de fumador de opio. Para que a cada paso un paisaje o una emoción o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña y su muerte pequeña. Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos: decir, estuve,estuve en tal pasión, en tal recodo. Estuve, por ejemplo,en la feria de Aubervilliers, una mañana, con un trozo de asado, una amistad tranquila, la mesa clara, el perro, el buen hablar y afuera, las verduleras de París chapoteando con los zuecos en la nieve. Para que bebamos la rubia cerveza del pescador Schiltgiheimes necesario no asustarse de partir y volver, camaradas.Estamos en una encrucijada de caminos que parten y caminos que vuelven.
Gracias, Mar, por hacerme llegar este texto en el momento exacto.
Y finalmente...
(Copiado y compartido tal cual estaba en la red)
Guitarra Negra

Letra y Música: Alfredo Zitarrosa

I

Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía. . . Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...
Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbecil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía mis amigos, sus nombres, las noches de café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Aristides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos indices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre ni a mi madre, ni a Marx, ni a Aristides, ni a Lenin, ni al Principe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie. Ni a los muertos Fernández más recientes... A mi tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas... Y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... La noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... Y se echará en el piso como un perro... Y aguardará hasta la madrugada... Hoy... Dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...... Mi corazón está mejor sitiado que mi casa... Mi casa, más cercada que mi barrio... Mi barrio, cercado por mi pueblo... En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado...
Temblando, con el frontal partido con el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... Balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita. . . Ahi se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de monstruoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quien que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habian dolido y que eran tantas partes, tan extensas. . . Y que pastando nunca habia dolido... Haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros... Y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos, Dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay for export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no habia pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... Y cayó detrás, también, y el cemento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquvó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha también cayó y tembló la tierra, tembló el marrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... De un marronazo en plena frente "for export" del Uruguay...

II

En la punta del agua..., una flor blanca, luminosa, de quince dólares, se hace chispa, se abulta, se diluye, chorrea entre otras flores más pequenas, llora, se agita, la catapulta el chorro de agua y sube como bola en el aire... Está naciendo siempre, mientras el agua canta en esa fuente de la boite... Entre aplausitos, al compas de la orquesta, blanda flor blanca, acuosa, nostalgiosa en el aire. .. Subida en los aplausos como espitada, hendida, empitonada... Gime y llora en la noche, tira estrellas bailando bajo el humo, renace, llora por el chorro azul-blanco de la fuente como si fuera planta que la cria -y que no es-... y sin embargo, así seguirá abriéndose, muriendo, hinchandose y flotando, mientras dure la noche, su belleza infantil de ingenieria, su blando corazón bajo el foquillo fijo y lechoso... El gringo, el chorro de agua a precio, el aire de importación, esas hembras, el mozo, esos señores...

III

...Hace un buen rato ya que doy trabajo y vengo acostumbrándome al desuso de mi alma, a la razón del enemigo, a mis sesenta cigarrillos diarios, a las malas costumbres de mis canciones, que de algún modo siempre fueron nuestras, vos lo sabés, guitarra negra. . . Hoy reanudo en un cómico enderezo la hora de ayer parada en su nostalgia. Me hacen sufrir las alas que me puse para volar, más grito y se alzan, gimo y me acompañan, rio y baten de a dos, como que están amandose y se odian, sin embargo mis dos alas se odian, se enderezan, se hacen amigas mías para llevarme por todas partes: allá está la canción, aqui la nada. . . Más allá el pueblo y más acá el amor... Pero el pueblo está también más acá... Y antes estaba allá también, detras del pueblo el pueblo. . . Hemos viajado por todos mis caprichos y el pueblo hozando el piso, amandose con alas como las mias... Odiando su destino, odiándome y amandome sin alas, con millones de pies, con manos y cabezas y lenguas... Y sus mil bocas dicen: "Ahora, la suerte ya está echada..."
La mariposa viene hacia mi en la calle, en el aire húmedo, por el aire húmedo bailando, por el aire agobiante, ominoso, bailando en el aire caliente... Y yo vi que no era a mi a quien buscaba sino a la muerte... Y que no buscaba la muerte también vi, porque no era mariposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso... Sino que era mariposa nada mas, en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fatalmente... buscando en ese bailar loco y fragil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento... Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida.. . Eso no es tan triste... Triste es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento... Su cadena de huevos de seda...
Hago falta... Yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy... Siento que hay un sitio para mi en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera... Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado... Falta mi cara en la grafíca del pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo. . . Los 7 ojos mios en la contemplación del mañana... Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra, guitarra negra... Dice Enrique, mi hermano, que hay cierto perro hundido que se lame mansamente y nos lame, lamiéndose, una herida quieta allá al fondo, sentado en su escalón... Y dice más mi hermano el otro Enrique, en Praga: Dice que amarte con certeza, hacerte enteramente hembra, darte lo que de vida tengan mis urgencias será amar más y más a Jaime; amarlo, más de veras... Por su alma, su propio perro mordedor bajo el garrote, el cable, el puñetazo, la bolsa de arpillera, el plantón y el insulto... La olvidada mejilla que no ponen ni él ni nadie a golpear... Sino con hambre y Rita y José Luis, con Gerardo y Raúl y Rosa y Sara y Mauricio... Y por todos nuestros muertos... Y he sabido, guitarra, que este otro perro que criaste, ladrador, campesino, a veces manso o vigilante, que roe su propio hueso en la penumbra y gruñe... cual casi todo perro popular, vagará por tus anchas veredas, tus milongas sangrantes... hasta morir también... Tal vez un día... De soledad y rabia... De ternura... O de algún violento amor: de amor... sin duda.

(Tomado de: "Zitarrosa. La memoria profunda", Raúl Forlán Lamarque y Jorge Migliónico, Ediciones La República, Montevideo - Uruguay, enero de 1994)

















miércoles, marzo 21, 2007

UNIVERSUADOR


En este planeta azul en donde habito
en donde sufro y lloro y río
descubro
desde mi plataforma móvil
que cualquier lugar es bueno
hasta el suburbio de la Vía Lactea
como otro cualquiera

Esta es mi casa


-Nélida Higgie Manfrú-
Uruguay
-
...un poco como en aquel poema de Juarroz:
"Pienso que en este momento tal vez nadie en el universo piensa en mí, que sólo yo me pienso,y si ahora muriese, nadie, ni yo, me pensaría. Y aquí empieza el abismo,como cuando me duermo. Soy mi propio sostén y me lo quito. Contribuyo a tapizar de ausencia todo. Tal vez sea por esto que pensar en un hombrese parece a salvarlo."
(Me he tomado el atrevimiento y comparto este bellísimo comentario de "Uno que mira", a un post escrito por "Ybris".)

sábado, marzo 03, 2007

Página 125





Cuando tú encuentres el camino
Otros te encontrarán a ti.
Al pasar por el camino
Serán atraídos hasta tu puerta
Y el camino que no puede oírse
Resonará en tu voz
Y el camino que no puede verse
Se reflejará en tus ojos.


-Lao Zi-

sábado, febrero 03, 2007

Às vezes tudo se ilumina


Às vezes tudo se ilumina de uma intensa irrealidade
E é como se agora este pobre, este único, este efêmero
instante do mundo
Estivesse pintado numa tela, sempre...



-Mario Quintana-


...Paz...