martes, diciembre 30, 2008

A todos los amigos

Mi abrazo muy fuerte y mi agradecimiento :)
Felicidades

In

miércoles, diciembre 17, 2008

Oye






Procura-se um amigo



Não precisa ser homem, basta ser humano, basta ter sentimentos, basta ter coração. Precisa saber falar e calar, sobretudo saber ouvir. Tem que gostar de poesia, de madrugada, de pássaro, de sol, da lua, do canto, dos ventos e das canções da brisa. Deve ter amor, um grande amor por alguém, ou então sentir falta de não ter esse amor.. Deve amar o próximo e respeitar a dor que os passantes levam consigo. Deve guardar segredo sem se sacrificar.

Não é preciso que seja de primeira mão, nem é imprescindível que seja de segunda mão. Pode já ter sido enganado, pois todos os amigos são enganados. Não é preciso que seja puro, nem que seja todo impuro, mas não deve ser vulgar. Deve ter um ideal e medo de perdê-lo e, no caso de assim não ser, deve sentir o grande vácuo que isso deixa. Tem que ter ressonâncias humanas, seu principal objetivo deve ser o de amigo. Deve sentir pena das pessoas tristes e compreender o imenso vazio dos solitários. Deve gostar de crianças e ter lastima das que não puderam nascer.

Procura-se um amigo para gostar dos mesmos gostos, que se comova, quando chamado de amigo. Que saiba conversar de coisas simples, de orvalhos, de grandes chuvas e das recordações de infância. Precisa-se de um amigo para não se enlouquecer, para contar o que se viu de belo e triste durante o dia, dos anseios e das realizações, dos sonhos e da realidade. Deve gostar de ruas desertas, de poças de água e de caminhos molhados, de beira de estrada, de mato depois da chuva, de se deitar no capim.

Precisa-se de um amigo que diga que vale a pena viver, não porque a vida é bela, mas porque já se tem um amigo. Precisa-se de um amigo para se parar de chorar. Para não se viver debruçado no passado em busca de memórias perdidas. Que nos bata nos ombros sorrindo ou chorando, mas que nos chame de amigo, para ter-se a consciência de que ainda se vive.


Vinícius de Moraes

viernes, octubre 17, 2008

Ylla





Ray Bradbury

Ylla (fragmento), de Crónicas marcianas



" Tenían en el planeta Marte, a orillas de un mar seco, una casa de columnas de cristal, y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal, o mientras limpiaba la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en el viento cálido. A la tarde, cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio, y las viñas se erguían tiesamente en los patios, y en el distante y recogido pueblo marciano nadie salía a la calle, se podía ver al señor K en su cuarto, que leía un libro de metal con jeroglíficos en relieve, sobre los que pasaba suavemente la mano como quien toca el arpa. Y del libro, al contacto de los dedos, surgía un canto, una voz antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y arañas eléctricas. "

domingo, octubre 12, 2008

In





El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.


Nietzsche








Cosa de Ser


Ser, pues se trata de ser. De asumir el personaje
que uno representa. El ser quien se es.
Ser como tú eres y lo que tú eres;
negro, blanco, amarillo, azul... Te lo digo a ti, que estás ahí.
Y lo hago como me viene, a borbotones y con un palíndromo prestado:
«Somos raza, ese azar somoS»,
donde el paisanaje diario es un bol de canicas de colores.
Recuerdo haber inventado alguno: A su can acusA, por ejemplo.
Frases que se vuelven como un guante, del derecho y del revés...
Pero ser, decía. Y permanecer despierto (como Siddartha),
aunque no en la noche, que termina agotando.
Porque la noche es para amar, desvariar y dormir. Ah, dormir...
Y para compartir deliciosas locuras, como ésta
de tener a Rebecka Törnqvist, cantándome en sueco al oído:
Till och med en kung (Incluso un rey).
Me enamora ciegamente, de madrugada,
me retrepa su voz por la nuca y me encojo en un escalofrío...
Siempre imagino una caricia, cuando pienso en algo suave.
Caricia: esa prolongación del alma,
en la que nuestra pasión reposa (escribí en mi prontuario).
O en la delicada flor del cerezo, que, ¿te lo conté?, se precipita
a una velocidad de 5 cm. por segundo.
O en una sábana tibiamente perfumada de ti, según la abandonas.
Pienso y escribo, según me peta. Ser, decía, y mientras tanto...
unos entraron y otros saldrán, igual que por aquí,
en donde se nos ve apenas un poco. O se nos vislumbra.
Como que cada cual es cada cual, y tiene sus cadacualadas.
Esto es lo que supone, ser uno quien es.
¡Ser, ser, ser!
Escucho a la dulce Rebecka en un adormecido devaneo
y me largo al coleto el último resto de cerveza.
Al fin y al cabo, es estupendo saberse bien, incluso un rey...
y lo quiero compartir contigo, antes de evaporarme,
cuando te digo que me encanta sentirte ahí cerca,
al otro lado de la pantalla,
porque sé que nada me obliga a mostrarme como no soy.
Y porque, sin pretenderlo, me ayudas un poco a ser...
el tipo que siempre he buscado ser.
Y por ello me siento hoy profundamente agradecido.


Juanan Urkijo

http://el-alfeizar-de-dedalus.blogspot.com/

viernes, septiembre 26, 2008

Sin palabras






"La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco"



Fernando Sarría

lunes, septiembre 01, 2008

Poemeto - Boutade

Le prix de la liberté

est la solitude,



mais le Grand-Prix

de la solitude

c´est la Liberté.




-Raquel Gutiérrez-

viernes, agosto 08, 2008

Deseo

Quiero que me recuerdes
como arcilla reseca,
como semilla hundida,
como trueno temblando en la espesura
y tú humedad, silencio o primavera.
Quiero que explotes como lágrima
sobre el mensaje que destilo
cuando pienso que explotas
como lágrima virgen en mi cuerpo.
Quiero que me contemples
como vaina de ojos en cuchillo
de mirada : deseo o agua,
como si yo no fuera
más que un sueño final y sin retorno.
Quiero que existas como si existiera
yo también en el sueño
con que tú te imaginas existir
si yo existiera y te escribiera
y te amara así como te digo ahora.


Ybris



http://nomequedo.blogspot.com/

lunes, junio 23, 2008

Veamos...









"Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama."
(Proverbio chino)


-


"Cuando veas a un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un enano."
(FiedrichL. Freiherr von Hardenberg, Novalis, poeta alemán)


-

"Debe uno ser pobre para conocer el lujo de dar. "
(Mary Ann Evans, novelista británica.)


-

lunes, junio 02, 2008

¿Y qué ?



























LLAMAMIENTO

Juan Gelman




Voy a firmar aquí, porque me digo
Que es bueno andar con la sonrisa entera,

Silbar bajito una canción cualquiera,

Tener un perro, un árbol, un amigo.



Voy a firmar aquí, con el testigo

Del cielo azul sobre la lapicera,

Porque me acuerdo de una primavera

Que se coló, una vez, por mi postigo.



Voy a firmar aquí, porque me toco

El corazón creciendo poco a poco

Por este amor que brota de mi hueso.



Voy a firmar aquí, contra el espanto,

Por la paz, por la vida, por el canto.

Por el gorrión que vuela cuando beso.



...

Volver a derechos humanos

jueves, mayo 01, 2008

Entre una caña y otra





cuando la luz de afuera se apagó yo me encontré

encontré mis ojos mirándome
calándome sin quejas
sin aromas de falacia
sin sombras
sin escombros

fueron mis lágrimas

ellas saciaron aquella sed
y en la sequedad de mi boca agrietada
encontraban el lugar exacto
como la pluma al papel

he conocido el cielo y el infierno de estar vivo
de ser algo mas que una hoja cayendo al infinito

he podido sentirme cambiando ese rumbo hacia la nada

si quieres saber
ya no me importa que alguien encienda
todas esas luces que he apagado hace tanto
ahora soy esto
este silencio que no calla mordiéndote la oreja

ya no me urge hablarle a la sordera
dispenso ser la mira para dientes afilados de egoísmo
que quieran obligarme a que no sea

solo vengo hurgando en mis entrañas
persiguiendo la luz tenue en mis adentros
y avivarla es por siempre mi desvelo

ya no le temo a la nada

sábado, abril 05, 2008

No negociable.






...
Mi lugar de paz no es entre mis piernas.
Es entre mis brazos.

lunes, marzo 31, 2008

No, Gracias.

insisto en que las reglas no son justas
insisto en denunciarles la estrategia
y no voy a aceptar que me discutan
lo que mis ojos ven
ni lo que siento

si para involucrarse en este juego
yo debo acostumbrarme
les dejo la partida a los idiotas

no moveré las piezas
desbaraté mi rey en el comienzo

en este juego absurdo que proponen
no admito mi bandera a media asta
tampoco que la hoja de instrucciones
prescinda del vocablo dignidad

porque este reglamento que defienden
es sucio
huele mal
y me avergüenza

porque yo no comulgo con tramposos
ni con quienes hicieron
un arte de mentir
y traicionarse

y a ti que participas te pregunto
si en realidad disfrutas la partida
si honestamente puedes divertirte
sabiendo que aún ganando estás perdiendo
y que apostaste todo
por tan poco


El Margen De Error








http://elmargendeerror.blogspot.com/

jueves, marzo 20, 2008

Levi

El Gran Secreto
Eliphas Levi


Sabiduría, moralidad, virtud: palabras respetables, pero vagas, sobre las cuales se disputa desde hace muchos siglos pero sin haber conseguido entenderlas.

Querría ser sabio, mas ¿tendré yo la certeza de mi sabiduría, mientras crea que los locos son más felices y hasta más alegres que yo?

Es preciso tener buenas costumbres, pero todos somos algo niños: las moralidades nos adormecen. Y es que nos enseñan moralidades tontas que no convienen a nuestra naturaleza. Hablamos de lo que no nos interesa y pensamos en otra cosa.
Excelente cosa es la virtud: su nombre quiere decir fuerza, poder. El mundo subsiste por la virtud de Dios. Mas ¿en qué consiste para nosotros la virtud? ¿Será una virtud para enflaquecer la cabeza o suavizar el rostro? ¿Llamaremos virtud a la simplicidad del hombre de bien que se deja despojar por los bellacos? ¿Será virtud abstenerse en el temor de abusar? ¿Qué pensaríamos de un hombre que no andase por miedo de quebrarse una pierna? La virtud, en todas las cosas, es lo opuesto de la nulidad, del sopor y de la impotencia.

La virtud supone la acción; pues si ordinariamente oponemos la virtud a las pasiones es para demostrar que ella nunca es pasiva.

La virtud no es solamente la fuerza, es también la razón directora de la fuerza. Es el poder equilibrante de la vida.

El gran secreto de la virtud, de la virtualidad y de la vida, sea temporal, sea eterna, puede formularse así:

El arte de balancear las fuerzas para equilibrar el movimiento.

El equilibrio que se necesita alcanzar no es el que produce la inmovilidad, sino el que realiza el movimiento. Pues la inmovilidad es muerte y el movimiento es vida.

Este equilibrio motor es el de la propia Naturaleza. La Naturaleza, equilibrando las fuerzas fatales, produce el mal físico y la destrucción aparente del hombre mal equilibrado. El hombre se libera de los males de la Naturaleza sabiendo sustraerse a la fatalidad de las circunstancias por el empleo inteligente de su libertad. Empleamos aquí la palabra fatalidad, porque las fuerzas imprevistas e incomprensibles para el hombre necesariamente le parecen fatales, lo que no indica que realmente lo sean.

La Naturaleza ha previsto la conservación de los animales dotados de instinto, pero también dispone todo para que el hombre imprudente perezca.

Los animales viven, por así decirlo, por sí mismos y sin esfuerzos. Sólo el hombre debe aprender a vivir. La ciencia de la vida es la ciencia del equilibrio moral.

Conciliar el saber y la religión, la razón y el sentimiento, la energía y la dulzura es el fondo de ese equilibrio.

La verdadera fuerza invencible es la fuerza sin violencia. Los hombres violentos son hombres débiles e imprudentes, cuyos esfuerzos se vuelven siempre contra ellos mismos.

El afecto violento se asemeja al odio y casi a la aversión.

La cólera hace que la persona se entregue ciegamente a sus enemigos. Los héroes que describe el poeta griego Homero, cuando combaten, tienen el cuidado de insultarse para entrar en furor recíprocamente, sabiendo de antemano, con todas las probabilidades, que el más furioso de los dos será vencido.

El fogoso Aquiles estaba predestinado a perecer desgraciadamente. Era el más altivo y el más valeroso de los griegos y sólo causaba desastres a sus conciudadanos.

El que hace tomar Troya es el prudente y paciente Ulises, que sabe siempre contenerse y sólo hiere con golpe seguro. Aquiles es la pasión y Ulises la virtud, y es desde este punto de vista que debemos tratar de comprender el alto alcance filosófico y moral de los poemas de Homero.

Sin duda que el autor de estos poemas era un iniciado de primer orden, pues el Gran Arcano de la Alta Magia práctica está entero en la Odisea.

El Gran Arcano Mágico, el Arcano único e incomunicable tiene por objeto poner, por así decirlo, el poder divino al servicio de la voluntad del hombre.

Para llegar a la realización de este Arcano es preciso SABER lo que se debe hacer, QUERER lo exacto, OSAR en lo que se debe y CALLAR con discernimiento.

El Ulises de Homero tiene, en contra de sí, a los dioses, los elementos, los cíclopes, las sirenas, Circe, etc., es decir, a todas las dificultades y todos los peligros de la vida.

Su palacio es invadido, su mujer es asediada, sus bienes son saqueados, su muerte es resuelta, pierde sus compañeros, sus navíos son hundidos; en fin, queda solo en su lucha contra la noche y el mal. Y así, solo, aplaca a los dioses, escapa del mal, ciega al cíclope, engaña a las sirenas, domina a Circe, recupera su palacio, libera a su mujer, mata a los que querían matarlo, y todo, porque quería volver a ver a Itaca y a Penélope, porque sabía escapar siempre del peligro, porque se atrevía con decisión y porque callaba siempre que fuera conveniente no hablar.

Pero, dirán contrariados los amantes de los cuentos azules, esto no es magia. ¿No existen talismanes, yerbas y raíces que hacen operar prodigios? ¿No hay fórmulas misteriosas que abren las puertas cerradas y hacen aparecer los espíritus? Háblanos de esto y deja para otra ocasión tus comentarios sobre la Odisea.

Si habéis leído mis obras precedentes, sabéis entonces que reconozco la eficacia relativa de las fórmulas, de las yerbas y de los talismanes. Pero éstos apenas son pequeños medios que se enlazan a los pequeños misterios. Os hablo ahora de las grandes fuerzas morales y no de los instrumentos materiales. Las fórmulas pertenecen a los ritos de la iniciación; los talismanes son auxiliares magnéticos; las yerbas corresponden a la medicina oculta, y el propio Homero no las desdeñaba. El Moly, el Lothos y el Nepenthes tienen su lugar en estos poemas, pero son ornamentos muy accesorios. La copa de Circe nada puede sobre Ulises, que conoce sus efectos funestos y sabe eludir el beberla. El iniciado en la alta ciencia de los magos nada tiene que temer de los hechiceros.

Las personas que recorren la magia ceremonial y van a consultar adivinos se asemejan a los que, multiplicando las prácticas de devoción, quieren o esperan suplir con ello la religión verdadera. Dichas personas nunca estarán satisfechas de vuestros sabios consejos. Todas esconden un secreto que es bien fácil de adivinar, y que podría expresarse así: «Tengo una pasión que la razón condena y que antepongo a la razón; es por eso que vengo a consultar al oráculo del desvarío, a fin de que me haga esperar, que me ayude a engañar mi conciencia y me de la paz del corazón».

Van así a beber en una fuente engañosa que después de satisfacerles la sed la aumenta cada vez más. El charlatán suministra oráculos oscuros y la gente encuentra en ellos lo que quiere encontrar y vuelve a buscar más esclarecimientos. Regresa al día siguiente, vuelve siempre, y de ese modo son los charlatanes los que hacen fortuna.

Los Gnósticos basilidianos decían que Sophia, la sabiduría natural del hombre, habiéndose enamorado de sí misma, como el Narciso de la mitología clásica, desvió la mirada de su principio y se lanzó fuera del circulo trazado por la luz divina llamada pleroma. Abandonada entonces a las tinieblas, hizo sacrilegios para dar a luz. Pero una hemorragia semejante a la que alude el Evangelio, le hizo perder su sangre, que se iba transformando en monstruos horribles. La más peligrosa de todas las locuras es la de la sabiduría corrompida.

Los corazones corrompidos envenenan toda la naturaleza. Para ellos el esplendor de los bellos días es apenas un ofuscante tedio y todos los goces de la vida, muertos para estas almas muertas, se levantan delante de ellas para maldecirlas, como los espectros de Ricardo III: «desespera y muere». Los grandes entusiasmos les hacen sonreír y lanzar al amor y a la belleza, como para vengarse, el desprecio insolente de Stenio y de Rollon. No debemos dejar caer los brazos acusando a la fatalidad; debemos luchar contra ella y vencerla. Aquellos que sucumben en ese combate son los que no supieron o no quisieron triunfar. No saber es una disculpa, pero no una justificación, puesto que se puede aprender. «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen», dijo el Cristo al expirar. Si fuese permitido no saber la oración del Salvador habría sido inexacta y el Padre nada hubiera tenido que perdonarles.

Cuando la gente no sabe, debe querer aprender. Mientras no se sabe es temerario osar, pero siempre es bueno saber callar.

¡Paz Profunda!

Este escrito forma parte de un artículo escrito por el insigne Alphonse Constant (Eliphas Levi) que, posteriormente, fue publicado como parte de su obra póstuma «El Gran Arcano del Ocultismo Revelado».

lunes, marzo 10, 2008

A








A.

A modo de despedida. Del libreto personal de A, febrero de 2008, fragmentos:




«La Verdad es aquello que produce resultado.»
BUDA




ALIADOS. Eso es lo que somos, lo que fuimos desde un principio y lo que siempre seremos. No es un compromiso ni una promesa, sino la expresión más íntima de nuestra naturaleza, el único modo en el que mi ser concibe y siente que puede estar ya en el mundo.


[...] Vivimos en un mundo en el que las cosas suceden a gran velocidad y el vértigo hace que muchas veces no reparemos en la lentitud de cierta belleza, en los detalles más frágiles de la historia. Por eso, y por el uso continuado y repetido de ciertas palabras en nuestra vida, algunas de ellas se gastan como lápices usados que cada vez van dejando un trazo más grueso y difuminado. Algunas de esas palabras pierden el filo y ya no nos sorprenden como antaño o, lo que es más importante, ya no les damos el mismo crédito.


[...] Y es que podemos asegurar muy pocas cosas en esta vida, porque la Verdad misma es un animal huidizo que va lanzando señuelos, y al tratar de descifrarlos perdemos demasiado tiempo, demasiada energía. Casi siempre las cosas son mucho más sencillas, y si realmente deseamos algo, vamos a por ello. Pero a veces no todo depende de nosotros, y aunque la fuerza de voluntad, el deseo y la esperanza sean capaces de incidir en la realidad misma para cambiarla, en ocasiones es esta la que nos moldea a nosotros, con un golpe inesperado del destino del que no podemos escapar. Lo encajaremos y superaremos o nos dejará abatidos, eso depende de nuestra fuerza interior. La vida es una mezcla de aquello que deseamos hacer con ella y aquello que somos capaces de hacer con lo que ella nos trae. La vida nos pone delante las oportunidades para crecer o vivir algo intenso, para trascender, y sólo de nosotros depende aprovecharlas. Uno ha de ser valiente para no arrepentirse de haber dejado escapar algo, cuando tuvo su momento. Porque nunca sabrá qué hubiera sucedido. Y sólo hay dos maneras de conseguir evitar ese arrepentimiento: el olvido o la apuesta, dejarse vencer o dejarse ir, conformarse o luchar. Seguir la inercia de las cosas o marcar el propio ritmo, aunque cada elección suponga una renuncia y cada camino escogido deje atrás otros aún desconocidos.


*

AFINIDAD.
Una palabra amable que define aquellas cosas que alguien puede tener en común con otra persona. Un concepto que va directo al plano mental que nos hacemos del otro, sus gustos, sus costumbres, sus maneras, sus valores, todos aquellos mecanismos que hacen que una convivencia funcione, que ese pacto implícito sea conveniente y propicio para las dos partes. Pero a veces todas esas cosas dependen de factores tan frágiles, tan cambiantes, que uno no sabe si pertenecen más al ambiente, a la cultura en la que hemos crecido, a la herencia personal de cada uno, y a la voluntad de que las cosas funcionen a toda costa, que a nuestra verdadera esencia.

No miramos más que a través de un prisma heredado, y muy pocas veces logramos dar rienda suelta a nuestra verdadera mirada, aquella que nos revela al instante la naturaleza más íntima de las cosas, sin necesidad de pensarlas dos veces. Uno sabe cuándo tiene delante algo que le conmueve, sin tener que meditarlo. Uno percibe cuándo lleva dentro un sentimiento sincero, sin que le haga falta explicarlo, ni explicárselo a sí mismo, sobre todo. Hay cosas que suceden sin más, tan claras como el día y tan bellas como el ocaso, aunque nuestra mirada no acierte siempre a verlas, tras ese velo de nubes que la normalidad ha tejido con los años.

¿Quiénes seríamos si nuestra naturaleza pudiera conservarse intacta? ¿Llegaríamos a ser de veras alguien si no hubiéramos recibido todas esas influencias, conscientes o no? Nuestra personalidad se va formando por una combinación de ambas fuerzas, el exterior que nos va puliendo y el interior que se va definiendo cada vez más, conforme el tiempo y la experiencia van haciendo su trabajo.


[...] No puedo decirte si la afinidad sustenta o no las relaciones humanas, no sé si lo que construye de veras una convivencia feliz reside sólo en esas cosas, la conveniencia de un modo de vida, la tolerancia con el espacio propio del otro. Mi experiencia me dice que sí, que todo eso no sólo es útil, sino muy necesario. Pero también mi voz interior me deja claro que cuando un alma se siente en comunión con otra, a un nivel tan íntimo, todo lo demás deja de importar, todo lo demás acaba encajando, entrando en armonía por una suerte de ley natural.


*

ACTUAR.

[...] Vivir es actuar cuando la vida nos da pie, porque no hemos venido a ser espectadores, sino a escribir nuestra propia historia, el guión original que sólo nosotros podemos idear para ser felices, dignos y completos. Todos los seres humanos tenemos una responsabilidad con nuestra propia felicidad, y no podemos traicionarla con las estrategias de la mera supervivencia, ni mucho menos con el miedo. Vivir requiere valor, actuar requiere valor, pero sólo entonces nuestra vida se convierte en algo valioso de veras, en aquello que realmente vinimos a hacer a este mundo. Y si todos nos atrevemos a ser audaces, a no traicionar nuestra felicidad, conseguiremos además una realidad mejor, sin reproches, sin culpas que achicar en otros, un mundo en el que cada uno será responsable de su propia sabiduría, aquella que poco o nada tiene que ver con lo que cualquier persona normal esperaría de nosotros, ni con lo correcto o lo cabal —que suelen ser puntos de vista ajenos— sino con lo que nuestro ser interior necesita realmente para crecer en plenitud.


*

ATRAVESADO.

[...] Tengo miedo.
Tengo miedo de no ser valiente y arrepentirme después.
Tengo miedo de tener miedo y arrepentirme siempre.
Tengo miedo de ser demasiado valiente y estropear algo.




Publicado por Sergi Bellver el 26.2.08 37 huellas

Matices: De mi sed, Literalidad

miércoles, marzo 05, 2008

Por si no lo sabes...










si muriera esta noche mi cuerpo
y me enterraran mañana
por la mañana yo
ésta que ahora estoy
ya no estaría más
ya no estaría


y sin embargo quedita
mi alma desenterrada sería
de un ataúd perecible y de éste cuerpo ni mío
y se haría la alquimia
el corazón y la mente
y las palabras mías en tus adentros eternizaría


si muriera yo esta noche
ésta que ahora soy no partiría
como díscola y obstinada flor te perseguiría

como estos versos
versos que extrañan
versos que arañan el tiempo para quedarme en vos

domingo, febrero 17, 2008

Hablar, reír y dar besos

Haditas :)








Darwin no sólo se dedicaba a contradecir a la Santa Madre Iglesia, su vida era una perenne investigación multidisciplinar, que le llevó a los terrenos de la sociología y la psicología en su: "Expressions of the emotions in man and animals" de 1872.
En uno de sus viajes (lamento no poder precisar algo más) se enfrascó en una conversación con un niño de cinco años, habitante de una remota isla. En un momento le preguntó al pequeño aborigen, acerca de lo que pensaba él que era la felicidad; el niño no tuvo que pensar siquiera su respuesta, y le soltó, con una sonrisa luminosa: "Hablar, reír y dar besos".
Es curioso como, gracias al soberbio grado de comunicación, que entre todos hemos forjado, he podido ser educado en tan delicada cuestión, por un ignoto churumbel, tan alejado de la cultura occidental.
Somos primates, por mal que le pese a los que tienen montado el chiringo, en la insostenible ficción de nuestro origen divino; y como monitos, tenemos una tendencia clara a agruparnos, y recibir de esta circunstancia, el regalo, que a una mente sólo ocupada en lo importante, le da la idea de seguridad, y la promesa de afectos y placeres.
He podido, tras asimilar la doctrina de aquel travieso sabio atolondrado, darme cuenta de que ahí , precisamente, reside la felicidad.
¡Soy feliz, soy un hombre feliz!, y no quiero que me perdonen los muertos de mi felicidad, quiero que se alegren conmigo, por haber llegado.
He conseguido un lugar donde estar cómodo, rodeado de todo lo que me place, y os tengo a vosotros, que me acicaláis, que me acariciáis con vuestras palabras e ingenio, y al escribiros, yo también os miro a los ojos, os acaricio. Nos despiojamos mutuamente de esas sensación de precariedad emocional, que es la verdadera pandemia de nuestros días; llenamos nuestras horas así de un contacto con nuestros pares, reuniendo a la manada con un clic de ratón.
Río con la mejor de las risas, acoxegado por vuestras ocurrencias, y en mi oasis en Habib-El-Anuri, están todos los besos, bajo un perpetuo cielo estrellado, y una media luna polvorienta, que sonríe cómplice.
No hay en ninguna posesión, algo que pueda equipararse a estos tesoros accesibles, renegad de todo aquello que os aleje de la posibilidad de ser felices, quebrad las ramas del viejo árbol si os place un nido con vistas, a otros ojos, a otras manos que acariciar en palabras. Hablad, reíd, dad besos.



-Lenguaraz-

http://lenguarazdetucapaunsayo.blogspot.com/

miércoles, febrero 06, 2008

Una palabra...









...la primera que se te escape incontrolablmente.

Escríbela aquí, si lo deseas.Me encantaría.
Gracias.

domingo, enero 27, 2008

Me niego a ponerme título






Este es uno de esos momentos en que mi alma, mi espíritu - o como se llame esa cosa que no se como llamar-, se olvida del encierro de un cuerpo físico, de las barreras que me impongo aunque no quiera y sale, inconteniblemente se me sale, o mejor: me salgo.

Me salgo de la sal. Es algo. Sal (me digo).

Salgo de la sal porque estoy llorando. Más que algo. Entonces siento la certeza de una cierta tristeza...todas las lágrimas saben igual, las lágrimas de todas las mujeres, de todos los hombres, de todos los niños, de todos los ancianos; las lágrimas de los ricos y de los pobres, de los felices y de los infelices, las lágrimas de los sanos y las lágrimas de los enfermos. Todas saben igual.

¿Por qué saben igual?
Igual saben porqué.
Y no me importa si en esta situación se escribe “por qué” o “porqué”; sinceramente no me importa.

Momento como el que describo, momento en el cual me describo y me escribo, así, tal cual, mientras cada una de mis lágrimas me marca el sendero que debo recorrer para llegar junto a vosotros. Destino de los iguales.



Lo mismo ocurre con la risa.
En ambos casos hay que desenjaularse.
Por favor, decidme si me equivoco.

miércoles, enero 16, 2008

Dime, Oliverio...

NO SE ME IMPORTA UN PITO...



No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.













Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.



OLIVERIO GIRONDO

domingo, enero 13, 2008

Del agua y del fuego.







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Dr. Jekyll Y Mr. Hyde. R. L. Stevenson / 1886/ TERROR / Gran Bretaña

Jekyll descubre una droga que desdobla la personalidad. Cuando la toma, se convierte en el malvado y repulsivo Mr. Hyde.

ALFONSO BASALLO


Es casi imposible leer esta novela sin estremecerse. A pocos textos del XIX —el siglo de los Prometeos redivivos, los catatónicos hipersensibles de Edgar Allan y los febriles moradores de la noche—, se les puede aplicar con más propiedad la etiqueta de obra de terror. Porque no es un miedo externo y poco verosímil sino un terror alojado en el centro de nuestro ser. Jekyll libra una lucha eterna. Escandalizado, como Frankestein y Buda, por la presencia del mal no sólo en el mundo, sino también en su propia carne, concibe el romántico sueño de separar el trigo de la cizaña. Así, «el injusto seguiría su camino, libre de las aspiraciones y remordimientos de su inflexible hermano gemelo y el justo podría caminar, practicando el bien, sin estar dispuesto al deshonor por culpa de unos malos instintos que no eran los suyos». Y él mismo se convierte en cobaya del experimento. Pero la parte salvaje y brutal del atormentado centauro le gana terreno poco a poco a la personalidad noble. Muchos e importantes temas deja apuntados Stevenson: la libertad, el determinismo, la droga como liberadora del instinto, la esquizofrenia del hombre contemporáneo, y —como no podía ser menos en un autor romántico— el fracaso de la ciencia en su insensata pretensión por construir un mundo inmaculado. Con Jekyll, el hombre al que los nativos de los Mares del Sur llamaban «Tusitala» («El que cuenta historias») consiguió su relato más cautivador; y el viajero avezado e infatigable hizo el periplo más difícil... por las brumosas costas de la conciencia.