
Del diálogo sobre el porvenir
¿Cuál es el progreso de los helechos que fueron árboles en la cálida soledad...en que sólo los visitaban insectos alados? ¿Cuál fue el progreso del ictiosauro, del plesiosauro, del mastodonte, del mamut y del auroch? ¿Cuál es el progreso de la ballena, cuya raza se está extinguiendo? Hace tiempo que las hormigas serían los dueños de la tierra si su inteligencia hubiera progresado un poco.
“-Pero ¿y el hombre?
“ –Después de un número ignorado de siglos, el hombre es capaz de perfeccionar sus herramientas, pero no su inteligencia. Y todos los aparatos de que se arma no le evitarán la suerte del mastodonte y del auroch. Su raza perecerá. La suerte de la especie está encerrada en la suerte del individuo.”
Se basaba en estos dos puntos: la inteligencia humana ya no es perfectible; el progreso de las costumbres es innegable, pero limitado, puesto que está ligado a la evolución de la especie.
“El hombre no es más inteligente hoy de lo que era antaño. Ha acumulado recursos de todo género; se sirve de ellos para crear otros; pero el inventor de la telegrafía sin hilos no es más inteligente que el inventor de la rueda.
“Hay mas industria, pero no hay mas talento. Hace la guerra con más medios, pero no con más inteligencia que el salvaje.
“-Pero, en fin, ¿no se volverá a la edad de las cavernas?
“-Yo no he dicho que no hay evolución. Parece que la especie humana va, como el individuo, de la infancia a la edad madura, y de la edad madura a la vejez. No volverá la
edad de las cavernas, pero caerá en decrepitud.
“La se especies comienzan y acaban. El hombre acabará. No sabemos qué pasó en el espíritu del último mastodonte, pero no debió pasar gran cosa. Hay pocas probabilidades de que el último hombre sea tan inteligente como Goethe. Morirá. Y esa será la última etapa del progreso humano.”
Luego se extendía sobre la mísera condición del hombre, obligado a matar para subsistir, ya sea carnívoro o vegetariano.
“No cabe duda de que los hombres seguirán siendo crueles y sanguinarios mientras coman la carne de los animales. Se mata a los animales, se mata a los hombres. No hay más que un grado del uno al otro.
“Pero las plantas también viven. Comer legumbres es también aplicar la ley de muerte que nos está impuesta. ¿Creéis, acaso, que el mundo vegetal presente formas de la vida más despreciables que el mundo animal? Os impresiona menos porque lo conocéis menos bien.
“Hasta la extinción de este execrable planeta, la vida saldrá de la muerte. Con comer ensalada no modificaréis la situación. Vivir es matar. No matar a los animales es condenarlos a muerte.
“El hombre, lo mismo que los demás animales, sólo subsiste por medio de la matanza...La primera de las artes es la de matar. La segunda, la de procrear. Alrededor de esas dos artes se han cultivado millares de artes que sólo sirven para embellecer y vigorizar a aquellas otras dos.
“La necesidad de matar que sienten todos los animales que viven sobre el planeta, la brevedad de la vida cruel y dolorosa, esa ley de exterminio que reina sobre el mundo, esa obligación de destruir, nos enseñan cuál es nuestra naturaleza y nuestro fin. Estamos destinados a abonar la tierra para que germinen en ella especies mejores y más bellas”.
Pero Anatole France no advierte solamente el fin de la especie, advierte el fin del planeta, que no autoriza esperanzas ilimitadas. Aquellas especies más bellas no se mejorarán indefinidamente, porque “el sol se apagará y la tierra rodará en el espacio hasta el cataclismo que la aniquilará.ç
“Al principio no me creerán. Porque solo creen a aquellos que los adulan.
“Pero algunos pocos espíritus, capaces de mirar la verdad y contemplar su destino de frente, aprenderán de mi filosofía a conformarse con su desgraciada condición y a encontrar un alivio en esa conformidad”.
La existencia de la humanidad se le presenta a Anatole France como la del individuo: describe su curva del nacimiento a la muerte. Sin cesar percibe su término. Por eso rechaza la noción de un progreso ilimitado. Sin embargo les restan muchas esperanzas a los que piensan que la humanidad recién está saliendo de la infancia y que no culmina todavía.
Anatole France creía, en efecto, que, si la naturaleza humana no es perfectible, el estado de las costumbres puede y debe perfeccionarse.
Siempre marcó esta distinción entre el progreso de la inteligencia y el progreso social. El uno es imposible, el otro es cierto.
En su época de proselitismo más activo, no dejaba de advertirlo a su auditorio. ¿Entreveía, en la lontananza del porvenir, un mejoramiento de la vida internacional? Anunciaba su realización, “no porque los hombres se volverían mejores (no es permitido esperarlo) sino porque lo impondrá un nuevo orden de cosas...”
En fin, pensaba que la especie humana, en el curso de su evolución limitada, debe mejorar las condiciones sociales de su existencia. .
En la anticipación con que termina su libro “Sou la pierre blanche”, hace hablar de este modo a los hombres del siglo XXIII : “Sólo tenemos una palabra para expresar nuestro régimen social. Decimos que estamos en armonía...Hemos hecho la vida soportable para todos...Vigilamos que cada cual dé lo que debe dar y reciba todo lo que necesite...Hemos dignificado el trabajo...Hemos asegurado la vida de todos...Nuestra organización no es inmutable. Pero el progreso de la sociedad humana será en adelante armonioso...”
ANATOLE FRANCE
De páginas inéditas, reunidas y comentadas por MICHEL CORDAY, en “Diálogo sobre la Metafísica y la existencia de Dios."
Incluye el beneficio de la duda.